La gestión interna, a medida
Una aplicación que lleva el negocio por dentro: los clientes, lo que hay que hacer, quién lo hace, en qué punto está y qué queda por cobrar. Diseñada sobre cómo trabajáis, no al revés.
Diseñamos automatizaciones e IA a medida para tu negocio: optimizamos y mejoramos el trabajo. Rigor de ingeniería de automatización, aplicado al día a día de tu empresa.
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El día a día
Nada de esto es culpa de nadie. Es lo que pasa cuando la información de cada cliente está repartida entre papel, WhatsApp, Excel, la cabeza de alguien y programas que no se hablan.
07:30
Hoy: La mañana se va en reconstruir qué hay pendiente, quién lo lleva y por dónde iba.
Con todo en un sitio: El día está a la vista al abrir: qué hay, de quién es y qué reclama atención.
08:40
Hoy: Entra un encargo por WhatsApp y no queda escrito en ningún sitio que se pueda consultar. Si esa persona falta, nadie sabe qué se prometió.
Con todo en un sitio: Entre por donde entre, queda registrado con su cliente y su responsable, y se puede buscar.
10:15
Hoy: Un cliente pregunta por lo suyo y hay que buscarlo en el correo, en el Excel y en el móvil de alguien.
Con todo en un sitio: Se abre su ficha y está todo: lo que se le presupuestó, lo que se hizo y lo que se le facturó.
12:30
Hoy: Las facturas de proveedor se teclean una a una. La que viene con un precio que no era el pactado no la ve nadie.
Con todo en un sitio: Se suben y se leen solas, y lo que no cuadra salta para que lo mire una persona antes de pagar.
17:00
Hoy: Nadie sabe si un trabajo dejó dinero hasta que llega el trimestre. A veces, ni entonces.
Con todo en un sitio: Al cerrarlo se ve lo que costó y lo que dejó, con sus gastos y sus horas dentro.
Fin de mes
Hoy: Aparecen trabajos hechos que nunca se facturaron, y extras que no llegaron a ningún presupuesto.
Con todo en un sitio: Lo que se cierra sin facturar se queda a la vista hasta que alguien lo resuelve.
Cualquier día
Hoy: Falta la persona que lo lleva todo en la cabeza y el mes se para.
Con todo en un sitio: Lo sabe la empresa, no una persona: queda escrito, con su historial, y se puede consultar.
Soluciones
Cuatro piezas ya construidas y funcionando. Se adaptan a tu caso, no al revés, se combinan según lo que necesites y se conectan con las herramientas que tu empresa ya tiene.
Una aplicación que lleva el negocio por dentro: los clientes, lo que hay que hacer, quién lo hace, en qué punto está y qué queda por cobrar. Diseñada sobre cómo trabajáis, no al revés.
Se cuenta en voz alta lo que ha pasado y los campos salen rellenos y señalados. Una persona los repasa antes de que cuenten.
Se sube la foto o el PDF y salen importes, fechas y conceptos. Lo que no se lee con seguridad se queda en blanco, nunca a cero, y lo que no cuadra con lo pactado salta.
Lo que se cobra, lo que se gasta y lo que queda, al día. Y lo que dejó cada trabajo, sin esperar al trimestre.
Cómo lo montamos
No es un programa más que rellenar. Es juntar lo que hoy está repartido y que cada cosa quede escrita en el sitio donde alguien la va a buscar.
Vuestro correo, vuestras hojas de cálculo, vuestro programa de facturación. Se conectan y se trabaja alrededor de ellos; cambiar de herramienta es la última opción, no la primera.
Lo que se lee de una voz, de una foto o de un documento se propone señalado, y alguien lo da por bueno antes de que cuente. Lo que no se sabe se queda vacío, nunca a cero.
No hay dos empresas que trabajen igual. Se diseña con vuestras palabras, vuestros estados y vuestras excepciones, que son las que rompen los programas cerrados.
Cada paso deja preparado el siguiente, y nada se teclea dos veces: lo que se acepta crea el trabajo, y lo que se cierra queda listo para facturar.
Puede que sí. Si en la primera reunión veo que lo que usáis os basta, te lo digo y te digo cómo sacarle partido.
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Para quién
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Cómo empezamos
Nada de cambiarlo todo a la vez. Se empieza por lo que más duele, se mide y decides tú.
Me enseñas dónde está hoy cada cosa: papel, WhatsApp, Excel, programas. Salimos sabiendo por dónde se os escapa y si os compensa arreglarlo.
Por escrito y con vuestro caso delante: qué se resuelve primero, qué entra, qué no, qué ponéis vosotros y cuánto cuesta.
Acotada a lo que más duele y conectada a lo que ya usáis. Vosotros ponéis el acceso a donde está hoy la información y una persona una hora a la semana.
Si notáis la diferencia, se extiende al resto. Si no, se para ahí y no hay segunda fase.
Fundador de Smart Record Automation

Aplico mi experiencia en este nuevo sector de gestión optimizada de datos, a empresas que quieran cumplir sus objetivos.
Especialización
Empresas con diez personas o más trabajando fuera: instalando, montando, reparando o repartiendo, y una oficina que lo coordina.
Es donde más información se queda por el camino entre la calle y la oficina.
Confianza
Antes de meter a nadie en tu empresa, la duda razonable es qué pasa con la información. La respuesta corta: se queda contigo.
Antes de ver un solo dato real firmamos el contrato de encargado del tratamiento que pide el RGPD, y solo se accede a lo que el piloto necesita.
Ni la voz ni el técnico cierran nada solos: la oficina lo revisa. Y lo que no se sabe se queda vacío; nunca se inventa un cero.
Si el piloto no sigue, te entrego los datos de tus clientes y se borran de mi lado.
Agenda
Sin coste. Te digo qué conviene automatizar en tu empresa, aunque luego no trabajemos juntos.
Smart Record Automation™
Cómo se reserva
Preguntas frecuentes
Es lo más habitual, y casi nunca es culpa del programa: si usarlo cuesta más que seguir como estabais, se deja. Por eso esto se diseña sobre cómo trabajáis y empieza por una sola cosa, la que más duele, en vez de por un sistema entero. Y lo primero que te preguntaré es por qué no se usó el anterior.
Casi nunca. Se trabaja sobre lo que ya tenéis —el correo, las hojas de cálculo, el programa de facturación, el WhatsApp— y se conectan entre sí. Cambiar de herramienta es la última opción, no la primera; y si algo no se deja conectar, te lo digo antes de empezar.
Por eso nada cuenta hasta que lo mira una persona. Lo que se lee de una voz, de una foto o de un documento se propone señalado, y alguien lo da por bueno o lo corrige. Y lo que no se sabe se queda vacío, nunca a cero: un cero es un dato, y mentiría.
En tu sector, a nadie todavía, y te lo digo antes de que lo preguntes. Lo que sí hay es lo que ya está construido y funcionando, que es lo que ves en la sección de soluciones. Por eso empiezo por algo pequeño y medido: el riesgo lo corro yo.
Esa es justo la razón de hacerlo a medida: no hay dos empresas que trabajen igual, y una plantilla nunca encaja del todo. Lo que sí te digo con franqueza es cuándo NO compensa: si todo lo lleva una persona en la cabeza y funciona, o si ya tenéis algo que usáis de verdad.
Depende de cuántos seáis y de lo que haya que conectar, así que no te doy una cifra sin haberlo visto. La primera reunión es gratis. Si hay encaje, la primera versión va con alcance y precio cerrados antes de empezar.
Se para ahí. Si al acabar el mes no notáis la diferencia, no hay segunda fase y no te comprometes a nada más.
Acceso a donde tenéis hoy la información y a los programas que uséis, y una persona una hora a la semana para resolver dudas y decirme cuándo algo no es como yo lo había entendido.
Son tuyos. Antes de tocar un solo dato real se firma el contrato de encargado del tratamiento que pide el RGPD, se accede solo a lo que haga falta y se acuerda contigo dónde se guardan. Si no seguimos, te los entrego y se borran de mi lado.
No. Las reuniones son por videollamada y el trabajo es en remoto, estéis donde estéis, dentro o fuera de España.
¿Tienes otra duda? La vemos en la reunión, sin coste.
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